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Resumen:

La revolución rusa está por estallar, son los últimos días del reinado de los zares, Aioria y Shaka dos jóvenes que intetaran salvarse de las llamas de la revolución y del destino.

Rated: No menores de 16 años

Personajes: Aioria de Leo, Shaka de Virgo, Aioros de Sagitario, Afrodita de Piscis, Shura de Capricornio, Milo de Escorpio, Mu de Aries, Hyoga de Cisne.

Peronaje Original: Gran Duque Sergei Alexandrovich.

Pareja Principal: Aioria x Shaka

Pareja Secundaria: Shura x Afrodita

Géneros: Angustia, AU, Drama, Romántico.

Advertencias: Lemon, Violación.

Capítulos: 8

Terminado:

viernes, 21 de enero de 2011

Capítulo 7

San Petersburo, Rusia. Noche del 25de Octubre de 1917.


El teatro Mariinsky, estaba lleno, la gran gala de clausura de la temporada del ballet imperial tenía lugar esa noche. Kerensky y lo otros miembros del gobierno provisional querían demostrar a su gente y al mundo que nada malo ocurría, que la vida se llevaba con normalidad en la ciudad y por eso la función no había sido cancelada.
Pero la gran diferencia era, que el teatro estaba resguardado por soldados, las calles alrededor, las puertas de acceso y en los pasillos. La audiencia se sentía incomoda. 

Shura en el foso de la orquesta afinaba su violín al tiempo que repasaba en su mente el plan que Aioria y él había tramado y que llevarían a cabo esa noche para liberar a Shaka y Afrodita.

Aioria entre bambalinas, ayudaba a poner en orden la escenografía que se usaría en los diversos solos y pas de deux que se presentarían esa noche. Llevaba el rosario que Shaka le había dado enredado en la mano izquierda, estaba nervioso, al término de la función y una vez que Shaka y Afrodita se fueran, se encontrarían con Aioros en el auto de Shura y se dirigirían al departamento de su ángel.

Shaka se alistaba en su camerino, y ya con el vestuario puesto hacía algunos ejercicios de calentamiento. Antes de dirigirse al teatro Afrodita le había pedido que empacara en una maleta todas sus cosas mas preciadas y las llevara al teatro, para la buena suerte le había dicho. Y aunque sabía que su amigo tramaba algo, hizo lo que le pidió.

Afrodita se acercó a Aioria minutos antes de comenzar la función y le entregó unas llaves y dos maletas, una con sus pertenencias y otra con las de Shaka, esta la había sacado después de que su rubio amigo saliera del camerino para ajustar los últimos detalles con la bailarina con la que ejecutaría el Pas de Deux.

Mu estaba también entre bambalinas, Aioria había conseguido un pase especial para que pudiera estar allí. Aguardaría hasta el final de la función para llevarse a Hyoga, quien estaría entregando los arreglos florales para cada bailarina después de sus ejecuciones. Se había decidido que era mejor que no regresara al menos esa noche a la escuela, Mu lo llevaría a su departamento en donde Milo, aun convaleciente de su herida los estaría esperando.

Shaka y Aioria se encontraron detrás del ciclorama de tela blanca que servía de fondo del escenario.

-Hoy debes bailar como nunca en tu vida, mi ángel, siéntete libre, pleno, piensa que ya no hay ataduras que limiten tu vuelo…

-¿Aioria porque me dices esto?

-¡Porque es una noche especial, es la gran gala y créeme que será una noche memorable!– Aioria le guiñó un ojo.

-Estás actuando igual de raro que Afrodita, Aioria no vayas a cometer una locura…

-No lo haré… Te amo y todo lo que hago lo hago por ti y por tu bien, nunca lo olvides.

La luces se apagaron y antes de separarse se dieron un largo e intenso beso, Shaka se abrazaba al cuerpo de Aioria tratando de serenarlo de transmitirle tranquilidad, lo había notado inquieto, nervioso. Aioria por su parte se aferraba a su ángel rubio como si temiera perderlo.
Tuvieron que separarse, la música comenzaba a escucharse, el primer solo estaba a punto de ejecutarse. Shaka vió a su amado alejarse y sintió un nudo en el estomago. 

-Te amo… - Susurró entre las sombras.



El tercer número de la noche era el de Afrodita, interpretaría al esclavo Alí en un complejo Pas de Deux del ballet “El Corsario” con música de Adolphe Adam y coreografía creada por Marius Petipa en 1899.
Al terminar el bailarín peliceleste recibió una ovación por su magnífica ejecución. Al dejar el escenario, fue recibido por Shaka quien le dio un fuerte abrazo.

-Hiciste un excelente trabajo… 

-Gracias… ahora es tu turno demuéstrales que eres lo mas cercano a un dios que podrán contemplar...


El rubio se dirigió a la zona a un lado del escenario en donde comenzaría; el Pas de Deux “Diana y Acteón” con coreografía de Marius Petipa y música de Cesare Pugni. sería su interpretación en la gala.
Shaka bailó como nunca, con gran fuerza y personalidad, con cada salto parecía que volaba, se entregó en cuerpo y espíritu dando como resultado una magistral ejecución. La audiencia se puso de pié para aplaudirle, tuvo que regresar un par de ocasiones porque los aplausos no cesaban y pétalos de flores comenzaron a llover sobre el escenario, eran arrojados por la gente en un gesto mas de admiración y respeto por el bailarín.

Aioria estaba a un lado del escenario, emocionado hasta las lágrimas por la ejecución de su ángel y la reacción del público. Cuando Shaka abandonó el escenario con muchos pétalos atrapados en su largo y hermoso cabello rubio su guapo novio lo recibió con un fuerte abrazo.

-Como puedes ser tan perfecto, no perteneces a este mundo – Aioria sujetaba su rostro entre sus manos y miraba directamente a los bellos ojos azules de su adorado ángel.

Shaka no dijo nada pero por respuesta sonrió como Aioria jamás lo había visto sonreír, esa gran y bella sonrisa era como estar mirando un fragmento del paraíso. Y por primera vez se besaron abiertamente, ante la mirada de los presentes.

Afrodita sonreía, se sentía emocionado y feliz, él interpretaba el triunfo de ambos esa noche como un buen augurio para lo que después sucedería.
Aprovechando el intermedio, Shura se coló atrás del foro para felicitar a su amor, lo tomó por la cintura y le dio un gran beso, que avergonzó a mas de uno de los presentes.

Hyoga estaba ahí también y se acercó a felicitar y a abrazar a su hermano, Mu se mantenía a unos metros, pero lo seguía a todos lados como si fuera su sombra.

La función transcurría con normalidad, cuando de pronto un tumulto en le palco principal hizo que la música y los bailarines se detuvieran.

-¡El palacio de Invierno está siendo atacado!




Alguien dio la orden de que todos debían salir de inmediato del teatro, los soldados comenzaron a correr empujando a la gente que comenzó a correr alarmada para salir del lugar. Pronto reinó el caos.


Atrás del escenario, también se les había dicho que abandonaran el lugar. Todos corrían alarmados e histéricos. Shura llegó corriendo y encontró a Aioria en el pasillo que conducía a los camerinos.

-¡¿Donde están ellos!?

-Fueron a su camerino a cambiarse… - Aioria traía las maletas de ambos bailarines.

Al dar la vuelta al corredor, ambos jóvenes se detuvieron en seco, los 4 cosacos a cargo de resguardar a Shaka y a Afrodita, los jaloneaban para llevárselos.

-¡Tengo que cambiarme no puedo irme así! – Afrodita trataba de zafarse del agarre de uno de los hombres. Recibió un fuerte golpe en el estomago que lo hizo tambalearse cosa que aprovechó un segundo guardaespaldas para cargarlo y llevárselo.

Shaka volteó y vio a Aioria y a Shura a unos cuantos metros. Con toda su fuerza empujó a uno de los cosacos, pero el segundo lo golpeó y le arrojó un abrigo por encima de la cabeza y entre los dos se lo llevaron corriendo.

-¡¡Aioria!!

El grito del rubio fue lo último que se escucho antes de que desaparecieran por la puerta. Aioria ciego de rabia corrió hacia la salida pero Shura lo detuvo.

-¡No… sigamos con el plan, vamos!- y lo jaló en otra dirección, hacia el lugar en donde Aioros los esperaba.


En una calle al costado del teatro, Aioros aguardaba a su hermano y a su amigo alarmado por ver salir corriendo a la gente y a los soldados; en cuanto los vio salir echó a andar el auto. Aioria se subió arrojando a un lado las maletas que no había soltado por nada del mundo seguido de Shura, quien se quitaba la corbata del frac pues sentía que lo estaba ahorcando.

-¡¿Que está pasando?!

-¡Aioros, el Palacio de Invierno está siendo atacado!


-¡¿Que dices!?– Aioros sabía que el soviet de San Petersburgo, junto con los soldados desertores estaban planeando un golpe de estado, pero nunca imaginó que sería esa noche. – Entonces no podremos pasar con el auto…


-¡¿Por que no!? – Aioria estaba comenzando a ponerse histérico.

-Porque por el asalto sin duda han cerrado los puentes y para llegar hasta el departamento hay que cruzar el río. Tendremos que tomar otra ruta, dejar el auto y correr hasta el lugar…

Aioria sentía que se moría las cosas no podrían estar saliendo peor…

-Al menos espero que Mu haya podido sacar a Hyoga del teatro…

Dejaron el auto en la calle a un lado del teatro, y a pié rodearon la zona del conflicto, pero cada vez les fue mas difícil transitar, ya que los bloqueos por parte del ejército rojo se iban extendiendo por la ciudad para evitar que los civiles salieran dañados. Cruzaron el río por el norte y corrieron hasta el área en donde se encontraba el departamento.

Al estar cerca del palacio de invierno y siendo una zona de clase media alta, para cuando los 3 jóvenes llegaron, la escena era bastante mala, tuvieron que correr intentado cubrirse de repentinos disparos, comenzaban incendios aquí y allá, y los edificios estaban siendo saqueados. Aioros y Shura sacaron las pistolas que llevaban respectivamente.

Llegaron al edificio y encontraron en la puerta principal a uno de los cosacos que se habían llevado a Shaka y a Afrodita muerto de un disparo en la cabeza. Al ver esto Aioria corrió al interior y subió a toda prisa las escaleras. Shura y Aioros le pisaban los talones.

-¡¡Shaka!!

En el primer descaso encontraron a otros 2 cosacos muertos y al parecer un militar de alto rango a decir por el uniforme. Al llegar al departamento, la puerta estaba rota y el 4º cosaco se encontraba muerto justo en el marco. En el interior todo estaba revuelto, muebles y adornos rotos.

-¡¡Shaka!! - Aioria corrió por el pasillo que conducía a las habitaciones.

-¡¡Afrodita!! – Shura entró a la cocina.

Nadie respondió, Aioros creyó escuchar un leve gemido al lado de la mesa del comedor volcada, acercándose con cautela y con el arma lista para disparar si era necesario corrió el mantel que cubría un bulto en el piso.

-¡Aioria, Shura! – ambos jóvenes llegaron corriendo en un segundo.

-Es Alexandrovich… - Shura lo reconoció pues era el único que lo había visto alguna vez. El gran duque yacía en el suelo moribundo, le habían disparado en varias ocasiones.

-¿¡Donde están Shaka y Afrodita!? – Aioria gritaba fuera de si -¡Contesta!

Con un hilillo de voz y entrecortadamente el duque contestó.

-Se los llevaron…

-¡¿Quienes!? – Shura estaba perdiendo su serenidad.

-Los rojos…por traidores a Rusia, fieles a la aristo… - Alexandrovich ya no pudo seguir hablando, había muerto.

Aioria se derrumbó, cayendo de rodillas, quería morirse, había perdido a su ángel, si lo consideraban traidor sin duda lo matarían sin piedad.

-Los llevarán al palcio de invierno… – Aioros levantó a su hermano

Desde su deserción Aioros se había dado a la tarea de informarse de los planes de los bolcheviques y decidir si se uniría a ellos. Pero lo que descubrió no le agradó nada, dentro del mismo soviet, había radicales diferencias de opinión que eran insalvables, unos abogaban por una republica democrática, cuando otros exigían un cambio mas severo y apoyaban la idea de ejecutar a la familia real junto con todos los aristócratas que fueran capturados.
Así fue como se enteró que el palacio de invierno si llegaba a ser tomado lo usarían como prisión temporal y hospital para sus heridos.


A las 2:00 AM del 26 de Octubre, la resistencia del palacio había caído y el gobierno de Kerensky había llegado a su fin. Antes de esa hora no hubo forma que los 3 jóvenes se acercaran al palacio, y cuando por fin les permitieron pasar se encontraron con una escena poco alentadora, varios muertos y gran cantidad de prisioneros pero todos miembros de la resistencia, no había un solo civil.




Aioria lloraba desconsolado mientras caminaban hacia el teatro para recoger el auto de Shura, quien también estaba devastado. Shaka y Afrodita estaban perdidos, nadie supo decirles quienes pudieron habérselos llevado o a donde. Nadie los había visto, nadie sabía nada.


Cuando subieron al auto, los 3 iban en completo silencio, Shura manejaba rumbo al departamento de Aioria…

-¿Que voy a decirle a Hyoga…? ¿Que perdí a su hermano, que no pude salvarlo?- el joven de cabello castaño claro abrazaba la pequeña maleta con las pertenencias de Shaka y pasaba una a una las cuentas del rosario que había traído todo el tiempo consigo.

Aioros deseaba consolar a su hermano pero no sabía que decirle…

Mu, Milo y Hyoga los esperaban con ansias, eran las 4:00 de la mañana, pero al verlos entrar supieron que algo había salido mal.

-¿En donde está mi hermano? – Hyoga se acercó temeroso – ¿Aioria…?

-No lo se… - habló en un susurro y no pudo evitar las lágrimas.

-Pero tu lo ibas a salvar…- el jovencito comenzó a llorar y a negar con la cabeza se dio media vuelta y se abrazó de Mu.

-¿Que sucedió? – Milo estaba sentado con el brazo inmóvil después de la operación, se sentía un inútil por no haber podido ayudarlos.

-Cuando llegamos, se los habían llevado…- Aioria apenas podía hablar.

-¿Alexandrovich? – Mu preguntó al tiempo trataba de consolar a Hyoga.

-No, él estaba moribundo en el departamento, según sus ultimas palabras los del ejército rojo se los llevaron…


Nadie dijo una palabra después de eso, Aioria se metió a su cuarto, Aioros y Shura se sentaron en la sala junto a Milo y Mu se llevó a Hyoga a su habitación y regresó hasta que el jovencito se quedó dormido.

Eran alrededor de las 6:30 AM cuando Aioria salió de su cuarto, encontrando a sus amigos y su hermano dormidos en la sala, el cansancio los había vencido al fin. Sin que nadie se diera cuenta salió del departamento.

Caminó sin rumbo fijo, llegó hasta el río y se detuvo; miró en dirección al palacio de invierno, aun salía humo del incendio que había sido provocado en una de las áreas.
Pensaba en la ironía de la vida, Alexandrovich había muerto y con ello Shaka se libraba de su yugo, pero su ángel había desaparecido y muy probablemente estaría encerrado en algún lugar o muerto…

Después de mucho deambular decidió regresar, sus pies conocían perfectamente el camino, así que no tuvo que levantar la cabeza para saber en donde estaba, solo una cuadra mas, vuelta a la izquierda y habría llegado.
Al llegar a la esquina, empezó a buscar sus llaves, levantó la vista y justo en la entrada del edificio de su departamento, estaban dos soldados del ejército rojo, así lo indicaba la banda roja que traían en la manga izquierda de sus abrigos y las gorras con visera con una estrella roja bordada en el centro.

Aioria sintió que su corazón se detenía cuando el más delgado de los dos, volteó a verlo y le sonrió. Esa sonrisa la había visto sólo una vez, hacía unas cuantas horas y le pertenecía al ángel mas hermoso que ha caminado por este mundo. Corrió a su encuentro y lo abrazó con desesperación.

-Estás bien…estás vivo…


-Si mi amor estoy bien…


-Shaka…mi ángel…

Sin dejar de abrazarse y con lagrimas de felicidad en los ojos de ambos, unieron sus labios para darse el beso mas anhelado, deseado, sincero, y prometedor que se habían dado en la vida.


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