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Resumen:

La revolución rusa está por estallar, son los últimos días del reinado de los zares, Aioria y Shaka dos jóvenes que intetaran salvarse de las llamas de la revolución y del destino.

Rated: No menores de 16 años

Personajes: Aioria de Leo, Shaka de Virgo, Aioros de Sagitario, Afrodita de Piscis, Shura de Capricornio, Milo de Escorpio, Mu de Aries, Hyoga de Cisne.

Peronaje Original: Gran Duque Sergei Alexandrovich.

Pareja Principal: Aioria x Shaka

Pareja Secundaria: Shura x Afrodita

Géneros: Angustia, AU, Drama, Romántico.

Advertencias: Lemon, Violación.

Capítulos: 8

Terminado:

viernes, 21 de enero de 2011

Capítulo 8

Advertencia del capítulo: 

-Lemon
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Después de su aparición esa mañana Shaka y Afrodita narraron como pasaron la noche. El duque Alexandrovich aun al borde de la muerte se había comportado como un maldito bastardo pues lo que les había dicho a Aioria y a los otros eran mentiras. Los rojos que patrullaban la zona habían visto como los cosacos los bajaban del auto jaloneándolos y forzándolos a caminar, lo cual los alertó de que un miembro de la familia real estaba allí.

Al poco rato de haber llegado los bolcheviques irrumpieron en el edificio matando a los cosacos que trataron de hacerle frente, pero eran superados en número.
El duque y el único guardaespaldas que le quedaba comenzaron a disparar desde las escaleras matando a un capitán de la policía que salía de uno de los departamentos.

Al verse acorralado el duque se metió al departamento y trató de usar los muebles como barricada, los rojos rompieron la puerta y mataron al último cosaco. Alexandrovich tomó a Afrodita como escudo apuntándole con su pistola a la cabeza, Shaka estaba en el suelo entre los vidrios de la vitrina, aprovechando un segundo de distracción, le clavo al duque un puntiagudo fragmento en el muslo y jaló a su amigo hacia el piso, lo que aprovecharon los revolucionarios para dispararle.

Los rojos se los llevaron pero no como prisioneros si no para ayudarlos, ya que Afrodita sufrió un rozón de bala en la espalda y Shaka tenía una profunda cortada en una de sus manos. Los uniformes se los dieron pues cuando fueron atendidos aun llevaban puesto el vestuario de la gala de ballet.

Al anochecer, Afrodita y Shura se retiraron al departamento de este último, Aioros se fue con ellos, pues seguía ocultándose de debido a su deserción.
Mu dormiría en la habitación de Milo pues cedió la suya a Hyoga para que descansara cómodamente, el jovencito estaba exhausto emocionalmente, había vivido unas horas de gran ansiedad.

Shaka se quedó a su lado, acariciando con cariño y ternura su cabello hasta que se durmió.

Salió en silencio y se dirigió a la recámara de Aioria, quien lo esperaba sentado en su cama, lo envolvió en sus brazos en cuanto el rubio se acercó.

-Me duele tanto haber hecho pasar a mi hermano por todo esto…

-Hyoga estará bien, es un chico fuerte. ¿Y tú como estás?

Shaka se quedó mirando ese par de ojos verdes que lo interrogaban con sinceridad y cierto grado de preocupación. Acarició la cabeza cubierta de rizos color miel.

-Soy libre Aioria… soy libre – contestó con una sutil pero sincera sonrisa – Puedo decidir que hacer con mi vida de ahora en adelante...

El ojiverde besó con delicadeza la mano vendada del bailarín, recorrió con suavidad la palma, el dorso, los dedos.  Lo tomó por la barbilla arrodillándose sobre el colchón, sonrió y acercó su labios a la boquita suave de Shaka, quien para sorpresa de su novio respondió con pasión, tomando el control del beso. Agarrando las manos de Aioria las guió a través de su cuerpo, mostrándole el camino. Durante años tuvo que soportar ser la marioneta del duque, dejándose hacer, sin poder quejarse, pues a su verdugo le gustaba sumiso y dócil. Ahora quería ser él quien decidiera lo que se haría con su cuerpo.

Pronto ambos jóvenes estaban sobre la cama, desnudos. Shaka yacía bocabajo, suspiraba, con su cabeza recostada de lado sobre el dorso de sus manos. Aioria acostado de lado besaba y acariciaba su espalda sus glúteos, sus piernas, quería grabar en su memoria cada milímetro de la anatomía del ojiazul. Su ajustada ropa de ensayo y el vestuario que utilizaba le habían dado una idea de lo hermoso y delicado que era, pero jamás se imaginó que su piel blanca sería tan perfecta. Era como estar viviendo un sueño.

-¿Estás seguro que esto es lo que quieres? – preguntó Aioria con voz suave acercándose al oído del rubio, quien se apoyó en sus antebrazos levantándose para besar la mejilla de su amante y simplemente asentir decidido con su cabeza.

El castaño sonrió con ternura, se acomodó colocándose sobre Shaka y comenzó a rozar su miembro entre las piernas de su amante. Pasó su mano por debajo de la cadera del bailarín para tomar su sexo y comenzar a masturbarlo al mismo ritmo.
Ambos consientes de que no estaban solos, trataron de hacer el menor ruido posible, suspirando, ahogando gritos y gemidos, lo cual provocó que se exitaran aún más.

-A… Aioria… ya… ya…

Tomó a Shaka por las caderas elevándolas y dirigió su miembro a la entrada, rozándola primero con la puta para lubricarla. Poco a poco fue introduciéndose en ese estrecho canal. El ojiazul se cubrió la boca con una mano para acallar los gemidos de dolor mezclados con placer.
Mantuvieron un ritmo pausado, Shaka disfrutaba cada segundo de su unión, a sus 20 años estaba descubriendo lo que era ser poseído por un hombre que lo amaba, que lo respetaba. Amor, amor y placer era lo único que sentía en grandes oleadas.
Cambiaron de posición, el bailarín ahora acostado sobre su espalda, hizo gala de su elasticidad pasando una de sus piernas sobre los hombros de su amante mientras la otra permanecía estirada sobre la cama. La penetración fue mucho más profunda y placentera, Aioria sostenía su peso sobre sus brazos e incrementó la velocidad de sus estocadas, deteniéndose únicamente cuando alcanzó el orgasmo en medio de un potente gemido y una serie de temblores que recorrían todo su cuerpo.



Shaka dejó escapar pequeños gritos entrecortados sintiendo éxtasis total, viniéndose al sentir al ojiverde eyacular en su interior.
En medio de respiraciones agitadas y abrazados relajadamente, el rubio habló con voz suave.

-Te amo…

-Y yo a ti…

A los pocos meses del asalto al palacio de invierno, Shaka y Afrodita habían recibido una invitación para integrarse al “Les Ballets Russes” que tenía como sede el Theatre du Chatelet en París.

Aioria y Shura los apoyaron y en enero de 1918 viajaron a aquel país, Aioria dividía su tiempo entre la universidad, pues terminaría sus estudios en la Sorbona, y el taller de escenografía de Les Ballets Russes. Y Shura se convirtió en el concertino o violín principal de la orquesta de dicha compañía. Hyoga se fue con ellos y siguió sus estudios como bailarín en la escuela de la Opera de París.

Aioros, pidió asilo político también en Francia y le fue concedido. Obtuvo trabajo como miembro de la agencia de inteligencia de la policía parisina.
Milo, se recuperó por completo de balazo recibido y junto con Mu emigraron a Inglaterra, en donde ambos debido a sus excelentes referencias académicas ingresaron a Oxfrord para continuar con sus estudios.


París, Francia. 31 de Diciembre de 1919

- Hyoga date prisa nuestros invitados están aquí… - Shaka apuraba a su hermano desde el pié de la escalera de su casa en el barrio de la Opera en París.

Hyoga bajó corriendo luciendo sus mejores galas, y junto a su hermano se dirigió a la sala de la casa hermosamente decorada para la época navideña y el año nuevo. La chimenea estaba encendida y el ambiente era cálido y acogedor.
Después de dos años volvían a estar todos reunidos, vestían sus atuendos mas elegantes para la ocasión; Afrodita y Shura que llevaban una vida en pareja envidiable, Mu y Milo que tenían dos días de haber llegado de Londres, Aioros que tenía la noche libre para reunirse con su familia en el último día del año, se presentó en compañía de Saga Guillem, un detective peliazul bastante alto, con quien trabajaba y había iniciado una relación amorosa.  Y Aioria, Shaka y Hyoga, quienes vivían como una pequeña y feliz familia…

-¿Quien quiere champagne? – preguntó Aioria al tiempo que descorchaba la botella, unos minutos antes de las 12 de la noche.

Todos acercaron su copa, incluso Hyoga, al cual Shaka le había dado permiso de tomar alcohol por primera vez, ya que era una noche especial.

-Por el futuro, por que esta nueva década nos traiga alegrías, metas por alcanzar y sueños que realizar…- Aioria como uno de los anfitriones hizo el brindis, Shaka estaba a su lado, acorde a su carácter reservado siempre dejaba que Aioria hablara en los eventos sociales. –¡Salud!

-¡Salud!

Todos levantaron sus copas y las chocaron entre todos, las campanadas indicando el comienzo de un nuevo día, un nuevo año y una nueva década comenzaron a escucharse, en el reloj de la sala y a lo lejos en la catedral de Notre Dame.

-¡Feliz año nuevo!

Los abrazos y los buenos deseos no se hicieron esperar.

Aioria y Shaka, se abrazaron y se besaron con pasión pese a cierta resistencia del rubio.
-Feliz año nuevo amor mío…
-Feliz año mi ángel…

Ambos colocaron una de sus manos sobre la chimenea justo donde se encontraba una pequeña Matryoshka rodeada por un rosario de cuentas cobrizas. Su vida había cambiado radicalmente en dos años, estaban juntos, vivían felices y sin dificultades. Quien sabe lo que esa nueva década les tendría reservado, pero por lo pronto solo veían un mundo lleno de posibilidades y promesas; y manteniendo fuerte su amor vivirían por feliz final.



Fin.


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